“Te pareces a un poema de amor de esos que sacan suspiros al terminar de leerlos, de esos que dejan sonidos en el alma -parecidos a un llamador de ángeles-. Te pareces a esos aromas que son tan agradables que te hacen cerrar los ojos al olerlos, a esas canciones que provocan bailar o cantarla a viva voz sin temor a la vergüenza, a esos cielos hermosos -y, para mí, todos los cielos son hermosos-, a esos árboles de otoño con colores que sueñan al toque tímido del sol y sonríen; aunque podrías ser cualquier árbol, ya que, nunca vi un árbol que no me gustara… Eres esa suavidad hermosa de las cosas bonitas, precioso corazón.”
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Maru




